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El cuerpo se volvió símbolo

El cuerpo se volvió símbolo.

El pathosformel es un concepto derivado de los estudios sobre la historia del arte, cuya traducción literal es la fórmula de la emoción. Es una fórmula expresiva arquetípica que evoca un motivo visual recurrente anclado en la afectividad. Básicamente, es una imagen o un conjunto de imágenes que transmiten emociones heredadas. Son gestos, poses, símbolos que condensan una emoción colectiva: el Diego llevando la pelota con la rodilla es un pathosformel. Aunque esa jugada no haya terminado en nada, la imagen quedó como un gesto arquetípico del Mundial 86.

Lo interesante del concepto de pathosformel es que permite pensar la persistencia de ciertas emociones colectivas a lo largo del tiempo. Las sociedades cambian, las tecnologías cambian, pero ciertas imágenes siguen condensando afectos reconocibles. Son formas culturales que sobreviven a su contexto original y reaparecen una y otra vez en nuevas escenas históricas. Lo que Warburg observaba en la tradición visual puede pensarse hoy en la circulación masiva de imágenes en el ecosistema digital.

Hoy, con la enorme influencia de las redes sociales en todos los ámbitos de la vida cotidiana, esas fórmulas afectivas se reproducen a una velocidad vertiginosa. Inundan los feeds, los estados de WhatsApp, las historias de Instagram. Hoy todo es pathosformel.

Entender la dimensión simbólica de los fenómenos sociales es fundamental para comprender cómo pensamos, cómo sentimos y cómo actuamos en comunidad.

En un proceso de fuerte despolitización de la sociedad argentina, el componente deliberativo esencial que constituye el pilar de la praxis política ha sido desplazado por una guerra simbólica. Ya no se discuten ideas, sino símbolos. Ya no se construyen ciudadanos, sino individuos consumidores.

La política dejó de formar ciudadanos para transformarse en un gran mercado de identidades, donde se puede comprar y vender pertenencia a través de imágenes.

Los intentos mezquinos de apropiación de los ídolos populares son la demostración cabal de este fenómeno.

‹ Consumir antes de entender.